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El ‘bullshit’ de las Relaciones Públicas (o la cancamusa 2.0)
Hace ya bastantes meses (va para año y medio), que entendí que nuestro pequeño sectorcillo de periodistas metidos a consultores, y de marketinianos metidos a periodistas, estaba sufriendo cambios sólo comparables a los que el señor Madoff trajo para la banca de inversión.
Cambios que afectaban a nuestra formación como profesionales, a nuestra técnica, a nuestra manera de facturar e incluso al modo en que valoramos un perfil adecuado para determinado cliente u objetivo de negocio.
Ha pasado un tiempo equivalente a dos (o tres) embarazos -y a otros tantos partos-, y tampoco estoy seguro de que estemos cerca del fin (o del principio, según se mire).
Nuestro pequeño sectorcillo de periodistas metidos a consultores, y de marketinianos metidos a periodistas, sufre cambios sólo comparables a los que el señor Madoff trajo para la banca de inversión
De lo que estoy seguro es de que las agencias hemos reaccionado como en el pasado: con mucho bullshit, a trompicones y sin creérnoslo demasiado. Estamos haciendo, como sector, lo que mi admirado Millán Berzosa describe como cancamusismo (véase cancamusa).
Así, en este añito en el que hemos asistido al fin del mundo de la Economía… ¿Irreal? (la Economía Real parece tener grandes seguidores hoy, a los que querría preguntarles cómo llamaban al anterior estado económico) hemos descubierto agencias especializadas en Social Media (e incluso en Facebook… ¡o Twitter! como antes ya debió haber agencias especializadas en Expansión, o en El País, por increíble que esto pueda parecer); y empresas que abrían su ansiada división de Social Media a bombo y platillo. Bueno, más bien a bombillo y plato… de lentejas, vamos.
Otras, con cierta ambición, han decidido legítimamente adentrarse en el marketing viral y el online. ¡Suerte!
Obviemos -por el bien sectorial-, que los expertos en SM cuenten sus seguidores en twitter con los dedos de las manos… O que los grandes reportajes sobre las bondades de ser Community Manager no dejen al trasluz las ofertas reales de empleo para esa función: a 700 leuros mensuales… ¡con bonos de comida, chaval! Ni que los grandes (y recientes) expertos en SM se adentren (¡ingenuos!) en el proceloso mundo de la agencia para desaparecer de la blogosfera (salvo rosas excepciones) como el vuelo aquel de Perdidos, que salía de Sidney en dirección nosesabe.
(Continuará…)
Connect ha muerto

Sólo queda decir que Descanse En Paz (o hasta nuevo aviso) y desearle una larga vida profesional a Miguel Ángel Muñoz, Óscar Laá y Raquel Arranz; principales damnificados editoriales del cierre.
Vayan estas líneas para darles ánimo a tres grandes profesionales, que confío en que rápidamente se coloquen.
Muñoz seguirá con su SER Digital y ya se ha incorporado a Movilzona. Del resto, no tengo tanta confianza para saber hoy qué pretenden hacer ni qué acomodo han encontrado.
¿No hubiese tenido Connect un hueco en el panorama mediático hispano si se hubiese internetizado
Moderado optimismo para las Relaciones Publicas
Hace unas semanas, tuve la necesidad de emprender un proceso de selección de personal para la agencia. Fue algo mas bien discreto, apoyado en las redes sociales que uso (facebook y linkedin fundamentalmente) y en mi circulo de amigos y colegas profesionales.
Aunque no era la primera vez que emprendía algo así, lo cierto es que las condiciones laborales del mercado español y la propia dinámica viral de las redes me permitieron completar el proceso en menos de dos semanas, elegir a un gran candidato y tener la pena de haber rechazado a otros igualmente capacitados para el puesto ofertado.
El proceso también me permitió aprender de algunos de ellos, empujándome a escribir este post.
Lo peor de contratar a alguien cualificado en un momento de recesión y en un mercado en plena revolución industrial (afrontémoslo, que es el primer paso para intentar evolucionar) es el ánimo decaído de los profesionales que ofertan su trabajo. Lo mejor es el precio, pero no me siento orgulloso de destacarlo, la verdad. Es, en términos morales, despreciable (aunque en términos empresariales sea justo y aun deseable).
Cuando tienes la suerte de mantener un puesto de dirección en un entorno adverso, te sientes preparado, agobiado y deseoso de emprender ese plan cambiante que has ido configurando entre reuniones interminables, cañas con los amigos (y adversarios), y conversaciones de alcoba unas veces liberadoras y, las menos, atenazantes.
Las dudas llegan cuando te enfrentas a un profesional cuajado y preparado (hay unos cuantos que, incomprensiblemente, no reciben ni una oportunidad) que no sólo duda de su capacitación (¿Quién no dudaría cuando llevas meses desempleado y nadie te contrata?) sino que duda de que, efectivamente, su trabajo valga el esfuerzo y el conocimiento acumulados. Cuando te dicen: “Me lo estoy planteando todo. No tengo edad para seguir dando tumbos; malviviendo y tal vez deba asumir que esto es un gran hobby pero no es un trabajo serio”, se te cae el alma a los pies. Y te planteas si no tendrá razón en su desánimo.
Es el paradigma actual: las organizaciones y los individuos somos cada vez más dependientes de los medios de comunicación. De los tradicionales y de los nuevos medios sociales, configurados por los propios consumidores. Y a la vez, las organizaciones (y los individuos) vamos restándole importancia a los comunicadores odio este nombre, aparcándoles, aislándoles del entorno laboral sólo porque hemos detectado, claramente, que los medios de comunicación de masas y su modelo están en crisis.
Cada palo que aguante su vela. Los medios de comunicación de masas están en crisis; en pleno proceso de revolución industrial. Viven su particular lucha del hombre contra la máquina. Dudo que dejen de existir aunque muchos desaparezcan, como en cualquier industria.
Las agencias estamos en crisis (sí, en crisis. Y si no, quiero que el que no lo esté, saque los libros del registro y demuestre que sus ventas son mayores y que sus márgenes mejores; que su plantilla es hoy mayor que hace un año y que sus ingresos por cliente y empleado son superiores). Si no lo hacen, permítanme que los califique de organizaciones en crisis propietarias de negocios decadentes.
Y aun en crisis, las organizaciones y sus profesionales (empleados o no) vivimos un momento apasionante; único en las últimas décadas. ¿Se imaginan una organización dónde sus profesionales comunicadores (community managers, periodistas, consultores, marketinianos, …) multipliquen su presencia -su peso en cada plantilla-, por dos o por tres? ¡O por más! Yo sí.
El reto para los que “ya estábamos” es seguir empujando, percutiendo. Y evolucionar.
Hoy hay que pagar las nóminas y las hipotecas. Mañana tendremos la oportunidad de que nuestra valía como profesionales de los medios no sólo crezca (no creo que valga mucho menos de lo que vale hoy, la verdad, pues es casi gratis) sino que repercuta DIRECTAMENTE en los números de las organizaciones. De todo tipo. En toda medida.
Vaya este post -aun mediocre-, para todos los que lo intentan y dudan. Que no desfallezcan. Que aprovechen para cambiar un poquito a nivel técnico. Que intenten pagar la hipoteca como sea. Pero que no permitan que, de nuevo, su conocimiento se pierda y lo mastiquen otros, y que lo regurgiten luego con menos arte y conocimiento.
Salidas en Elpais.com y ABC
Ayer hablaba con un colega, quien tenía la sensación de que al fin parece que vuelve a haber movimiento, actividad empresarial e interés de las empresas por contratar servicios de Relaciones públicas (RRPP). También tengo esa sensación desde hace unos meses, pues compruebo que nuevamente, nos vuelven a solicitar propuestas y presupuestos a un ritmo similar al del año pasado por estas fechas.
En menos de una semana, Luz Fernández deja Prisa y Antonio Polo deja ABC.
Lamentablemente, parece que eso no ocurre en las redacciones de los medios de comunicación. La semana pasada, desayunábamos con el cierre de Citizen K -debo reconocer que siempre me pareció un soporte publicitario más que un medio de información-, mientras que ayer casi se me atraganta la cena al recibir un mensaje de Luz Fernández en el que daba por finiquitada su relación con Prisa tras más de nueve años escribiendo para Cinco Días y elpais.com. Las habas las cuecen en todas partes, como se sabe, y ABC también se desprende de otro histórico, en este caso, del sector telecos. Antonio Polo deja el diario de Vocento y confío en que este miércoles -la irrepetible Masha Lloyd ha liderado una cena de despedida que promete ser muy emotiva-, me cuente de viva voz cuales son sus planes futuros.
En fin: brotes verdes no se si hay pero cada semana surge algo que acentúa la sensación de pérdida. ¿Será que estamos perdiendo un sector? Será que me voy haciendo viejo…
Cómo afecta la crisis a las agencias de comunicación
La semana pasada, Joaquín Moral entreabría la caja de Pandora de la crisis en las agencias de comunicación en su preciso Desde el Escriptorium.
Joaquín compara la aparente situación que vivimos en nuestro sector (de tranquilidad, confianza en el futuro y aislamiento intersectorial) con la vida que llevaban los irreductibles galos de Astérix dentro de aquél inevitable y casi invencible imperio romano.
Las agencias somos como los galos, mientras que el mapa del Imperio es, en nuestro mundo real, el panorama de los medios de comunicación. O más bien, el imperio lo representa la CRISIS de los medios de comunicación.
Según Joaquín -y sirva este email para adherirme completamente a su planteamiento-, la vida de Obélix, Panorámix y el resto de vecinos de ese pueblo galo es tan ficticia como lo que se desprende de las informaciones y comentarios que realizamos los profesionales de las agencias de comunicación.
Hoy mismo, 233grados anuncia que el diario gratuito 20 Minutos cerrará ocho delegaciones repartidas por toda España. Seguro que no será el último caso. De recortes generalizados como éste, no se salva grupo de comunicación “tradicional” alguno. Piensen una cabecera al azar y seguro que le encontramos despedidos o ERES, en el caso de medios más voluminosos.
¿Es diferente la situación de las agencias? Entiendo que no -y aporto pruebas-.
Nosotros, sin ir más lejos, somos hoy un poco más pequeños que hace seis meses. ¡Porca miseria!
Hace dos semanas recibí, por primera vez, currículos de candidatos “en pack” -sí, sí: en un email, varios perfiles profesionales anexos… Y no era de una ETT, que puedo jurarlo-.
También estoy en disposición de señalar -con nombres y apellidos-, entre cinco y diez grandes marcas (bien agencias, bien empresas de primer nivel), que han “puesto en el mercado” a buenos profesionales de esto porque actualmente no podían absorberlos debido a la actual situación económica. Obvio aquí a los que, directamente, fallan en el pago, obligando a su plantilla a buscarse la vida.
Así que no vale con decir que “la comunicación es esencial en tiempos de crisis” o que “las PR ayudan a vender”. La realidad es que hay empresas que reducen mucho de lo nuestro (como de otras partidas) porque ni sus padres saben dónde estarán en 6 meses. ¡Y patadón parriba!
Y una vez asumido el paradigma; sólo cuando hayamos asumido el paradigma (los que lo hagamos) estaremos en disposición de emprender el cambio a ver si sobrevivimos.
En el sector tecnológico, que es en el que me muevo, estos paradigmas llegan cada diez años, más o menos. Hay grandes marcas que sobreviven (IBM, HP) mientras que la mayoría desaparece (bien por inadaptación, bien por fusión con otra marca mayor o menor). Secuencialmente, surge la empresa matadora que pone patas arriba el sector o los sub sectores (Cisco, Oracle, Microsoft, que no lleva tanto tiempo viva…)
Creo que en nuestro mercado esto está ocurriendo ahora. Están surgiendo multitud de empresas y planteamientos novedosos. Casi todos fracasarán y tal vez alguno reviente el mercado. Tal vez cuatro o cinco (o diez) se fusionen o sean adquiridos por los jugadores con posición dominante. El caso es que sólo oigo de nuevas agencias que hacen “el 2.0 y lo más tradicional, también, claro”, o de otras que se esfuerzan por crear “híbridos” (aun no se de qué). También leo mucho de “grandes fracasos de comunicación 2.0″ (¿Ryanair?) que luego ni han afectado a la cuenta de resultados de la compañía ni los llega a conocer mi madre (que por cierto, me lee: ¡Gracias, mamá!).
A lo que iba: echo en falta esfuerzos reales por adaptarnos al nuevo mercado. La vaca de las PR tradicionales seguirá dando leche los próximos años. Será buena o mala en función de la coyuntura, pero dará leche en abundancia decreciente.
Ahora: los que queremos estar en el mercado dentro de diez años debemos ir más allá del reciclado. Debemos preguntarnos: ¿qué hay ahí fuera que no sepa o pueda hacer? Y poner todos los medios para obtenerlo. Parches y medias tintas valdrán para ir tirando. Para poder retirarse en unos añitos, si empalmamos un par de bisnes güenos. Me temo que soy muy joven para lo segundo. Me pilla lejos la jubilación… suponiendo que me quede algo para cuando llegue…
IDG lanza nueva publicación… (online, claro está)
Hace unos días IDG anunciaba el lanzamiento de una nueva publicación tecnológica. Esta vez, dedicada a seguridad informática bajo la cabecera CSO España. Lógicamente, en versión únicamente online; sin papel.
Como aún ando confuso tras desayunarme el larguísimo y pese a ello, interesante artículo de John Carlin en El País acerca del futuro de la prensa -¡Qué alarde de fuentes consultadas!-, pues no entraré a valorar si la iniciativa tendrá éxito o no. Parece que saldrá más barato que tirar papel pero desconozco si la seguridad (y los anunciantes de seguridad) tendrán o no futuro. Entiendo que sí, ya que, conforme tengan más importancia Internet y el consumo de contenidos digitales, pues más necesidad tendremos de que alguien se ocupe de que cerremos bien la casa cuando salgamos a tomar el solecito. Además, parece que la iniciativa ya ha tenido éxito en Estados Unidos, Australia, Suecia, Italia, Polonia y Pakistán (países que sólo parecen tener en común la preocupación por la seguridad informática).
El caso es que le veo un gran pero al nuevo medio recién nacido de ésta, fijo que me fríen y, de paso, a mis clientes ¡Gulps!: ¡NO PUEDO OPINARRRRRRR!! Ya, ya se que el bloggerismo es un síntoma (más) de la egolatría. Y no obstante, creo que uno de los valores de los nuevos medios online es, precisamente, el de los comentarios. Reconozco que a veces me meto en el As o en el Marca para reirme con los comentarios (anónimos casi siempre) de distintos usuarios acerca de los “Calderetas” y los “Gominas” (no se me ofenda nadie que sólo copio terminología sin señalar a persona alguna). También reconozco que eso no aporta valor esencial más allá del entretenimiento. Sin embargo, el valor del comentario puede cambiar enormemente si los que comentan son parte activa e integrante de un sector en particular. Es interesante saber lo que un directivo le cuenta a un periodista y lo que éste último interpreta (a menudo, es MUCHO más interesante lo segundo). Mucho más sería conocer qué opina el directivo de enfrente (o de al lado, para no polemizar más): Con su foto, su cargo y demás. Sería el previo a crear una red social profesional alrededor de los contenidos. ¿Y quien sabe? Tal vez hasta se podría cobrar por ello…
Nota: CSO España completa el catálogo de productos editoriales que publica IDG Communications en España con Computerworld, Network World, PC World Profesional, PCW Digital, CIO, iWorld, Gameprotv, Macworld y Dealer World.
Adios a las ruedas de prensa
Supongo que sacar este tema en la semana en que organizamos 2 conferencias de prensa no parece lo más acertado. El caso es que hace ya unas semanas que Javier Inaraja lo sugería en este espacio y no es cuestión de no hacer caso a los (a) amigos y (b) periodistas de negocio claves en este país.
Pablo Sammarco, en su recién estrenado blog de prcomunicación, anticipa que las ruedas de prensa están en peligro de extinción a propósito de una reciente experiencia suya en una reciente conferencia de prensa de Philips, organizada por Text100. Philips y Marcilla, por cierto, anunciaban esto.
Pablo escribe en su blog, que hay otras herramientas orientadas a reducir la incertidumbre del periodista, aliviarle en su trabajo y mejorar -o al menos, igualar-, los resultados obtenidos. Y además, reduciendo costes.
No me queda tan claro el último punto: el de los costes reducidos. Las ruedas de prensa:
1) Abundan
2) No generan información realmente valiosa que no se pueda obtener de otro modo
3) No generan economias de escala (reunir a 20 periodistas en una sala a la vez no asegura un efecto multplicador sobre la información lanzada)
4) Salen MUY baratas (para las empresas que las contratan) precisamente por el primer punto y porque el mercado está tan constreñido que antes mantenemos un cliente que lo dejamos desatendido por falta de fondos. (El que tiene un cliente que pague regularmente tiene un tesoro, vamos).
Pero queramos o no queramos verlo, nuestro negocio comunicante (el de los medios) está en pleno proceso de transformación industrial y NOS AFECTA. Debemos asumir que NO HAY periodistas para tantas conferencias de prensa y que los que hay deben hacer mil y un malabarismos para atender a estos actos. Las tecnologías, afortunadamente, nos van a permitir ayudar un poco; ayudarnos, en definitiva. Queda muy poquito para que sea práctica habitual retransmitir las ruedas por streaming. No ya los eventos; los foros grandilocuentes sobre 2.0 (o 5.0 que comienzo a leer) sino lo mundano: el pan con la mantequilla de nuestro negocio. Que llegue antes o después dependerá de los abismos que saltemos hasta estrellarnos (si nos estrellamos a la primera, reaccionaremos antes, claro) y de la propia capacidad técnica de nuestros profesionales. Con perdón, estamos dejando el web 2.0 en manos de geeks. Normal. Pero no les pertenece. Como la literatura no pertenece a Guttemberg -o a Galgo, el de los folios-, ni el cine a la Kodak. La información; la comunicación pertenece a las personas. Debemos hacer lo posible para que la técnica no les convierta en analfabetos funcionales. Debemos hacer lo imposible porque los analfabetos emocionales (o comunicacionales, no se) no acaparen los contenidos ni que su realidad estrecha se convierta en La Realidad. No parece tarea fácil. Requiere mucho esfuerzo, afán de superación, curiosidad… y una buena dosis de… ¡valor!
¿Vocento apuesta por el 2.0 con hoyTecnología?
Leo con alegría que Vocento se adentra en el 2.0 con hoyTecnología. Felicides y bienvenidos. También alegra que haya periodistas ‘puros’ creando los contenidos en los “nuevos” medios.
Me tiene un poco despistado el formato (por la abundancia de páginas y la agregación de blogs) aunque sorprende gratamente la importancia que le dan a la ubicación de la publicidad en la página. Deduzco que:
1. Se ha pensado el formato (también el publicitario) para crear un canal de información que, además, intente ser rentable desde el principio. Parece que hay plan de negocio.
2. Alguien se ha pensado muy mucho cómo introducir publi sin cansar/irritar al usuario.
Y sin papeles, vaya…
PD: Podemos seguirlos en Twitter
Cambios en PC Actual (y 2)
Lo bueno que tienen las estadísticas que nos aporta Internet a los blogs es que nos permiten “orientar” los contenidos. Compruebo que hay personas que me llegan porque están buscando a Javier Pérez Cortijo. Curiosamente, Javier ha dejado de ser director de PC Actual para ser sustituido por Susana Herrero, hasta ahora subdirectora de la revista que edita RBA EDIPRESSE. Recordemos que Javier sustituyó al histórico Fernando Claver, actual CEO de Total Publishing House, propietaria de webs y blogs como MUY Computer y MUY Pymes, entre otros…
El periódico ha muerto: ¿Dónde está Internet?
Leo intrigado a mi colega Will Sturgeon en LEWIS360º hablar sobre el estado de los periódicos en el Reino Unido. Will, basándose en un artículo de Silicon.com que anticipa la muerte del periódico-, le da un repaso a las tiradas de los grandes diarios británicos para constatar que ¡Te cagas! medios como The Independent (-12%), The Guardian (-5%) o Times (-2%) han visto caer su circulación en apenas un año. No sabe si diagnosticar el estado de salud del enfermo como grave, muy grave o fallecido .Los datos que destaca apuntan más a la tercera vía ¡Qué British me está quedando este post, pardiez! pues lo mires por donde lo mires, los grandes diarios y revistas en UK pierden. No es diferente a lo que ocurre en EEUU.
[polldaddy poll=1033852] Sí, ya se. Que si la crisis está ahí. Que si los costes del carburante constriñen la demanda. Que si la nacionalización de los bancos y tal.
Error. Las versiones electrónicas de estos medios han subido, en el tiempo, como la espuma. The Guardian dispensó 211 millones de páginas vistas el pasado agosto el mes de la playa hasta en Escocia, vamos, subiendo un 36% anual. Y Telegraph -por poner otro ejemplo-, ha aumentado el número de lectores en este tiempo en un 60% (!!) anual, hasta las 158 millones de impresiones mensuales.
Queda claro, pues, que un asunto de falta de lectores, no es.
Leo con mayor inquietud las declaraciones del consejero delegado de Unidad Editorial, Antonio Fernández-Galiano, en las que advierte de que la fiesta se ha acabado y que tocan recortes de todo tipo, incluido el de personal.
Cierto es que la crisis nos toca a todos y que es tiempo de ajustes. Pero no es menos cierto -y no hablo de UE que posee algunas versiones electrónicas destacables-, que es casi imposible sobrellevar un negocio en el que tu mayor Valor -sustitúyase esta palabra por Coste, si se quiere-, es un soporte caro, desfasado y claramente en retroceso como el papel.
¿Cuándo un gran grupo editorial lanzará un medio online con aspiraciones, que deseche el papel en favor de los buenos periodistas? Por ahí fuera ya tenemos algunos muy buenos y muy sanos. Aquí, seguimos echándole la culpa al empedrado y a la dudosa solvencia informativa de los sitios en internet que, presumiblemente, diluyen el papel de la prensa (nunca mejor dicho).
No hay que ser muy listo para deducir que, con menos periodistas con menos experiencia, se producirá un peor periodismo. ¿O alguién lo duda?


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