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Connect ha muerto

Sólo queda decir que Descanse En Paz (o hasta nuevo aviso) y desearle una larga vida profesional a Miguel Ángel Muñoz, Óscar Laá y Raquel Arranz; principales damnificados editoriales del cierre.
Vayan estas líneas para darles ánimo a tres grandes profesionales, que confío en que rápidamente se coloquen.
Muñoz seguirá con su SER Digital y ya se ha incorporado a Movilzona. Del resto, no tengo tanta confianza para saber hoy qué pretenden hacer ni qué acomodo han encontrado.
¿No hubiese tenido Connect un hueco en el panorama mediático hispano si se hubiese internetizado
Moderado optimismo para las Relaciones Publicas
Hace unas semanas, tuve la necesidad de emprender un proceso de selección de personal para la agencia. Fue algo mas bien discreto, apoyado en las redes sociales que uso (facebook y linkedin fundamentalmente) y en mi circulo de amigos y colegas profesionales.
Aunque no era la primera vez que emprendía algo así, lo cierto es que las condiciones laborales del mercado español y la propia dinámica viral de las redes me permitieron completar el proceso en menos de dos semanas, elegir a un gran candidato y tener la pena de haber rechazado a otros igualmente capacitados para el puesto ofertado.
El proceso también me permitió aprender de algunos de ellos, empujándome a escribir este post.
Lo peor de contratar a alguien cualificado en un momento de recesión y en un mercado en plena revolución industrial (afrontémoslo, que es el primer paso para intentar evolucionar) es el ánimo decaído de los profesionales que ofertan su trabajo. Lo mejor es el precio, pero no me siento orgulloso de destacarlo, la verdad. Es, en términos morales, despreciable (aunque en términos empresariales sea justo y aun deseable).
Cuando tienes la suerte de mantener un puesto de dirección en un entorno adverso, te sientes preparado, agobiado y deseoso de emprender ese plan cambiante que has ido configurando entre reuniones interminables, cañas con los amigos (y adversarios), y conversaciones de alcoba unas veces liberadoras y, las menos, atenazantes.
Las dudas llegan cuando te enfrentas a un profesional cuajado y preparado (hay unos cuantos que, incomprensiblemente, no reciben ni una oportunidad) que no sólo duda de su capacitación (¿Quién no dudaría cuando llevas meses desempleado y nadie te contrata?) sino que duda de que, efectivamente, su trabajo valga el esfuerzo y el conocimiento acumulados. Cuando te dicen: “Me lo estoy planteando todo. No tengo edad para seguir dando tumbos; malviviendo y tal vez deba asumir que esto es un gran hobby pero no es un trabajo serio”, se te cae el alma a los pies. Y te planteas si no tendrá razón en su desánimo.
Es el paradigma actual: las organizaciones y los individuos somos cada vez más dependientes de los medios de comunicación. De los tradicionales y de los nuevos medios sociales, configurados por los propios consumidores. Y a la vez, las organizaciones (y los individuos) vamos restándole importancia a los comunicadores odio este nombre, aparcándoles, aislándoles del entorno laboral sólo porque hemos detectado, claramente, que los medios de comunicación de masas y su modelo están en crisis.
Cada palo que aguante su vela. Los medios de comunicación de masas están en crisis; en pleno proceso de revolución industrial. Viven su particular lucha del hombre contra la máquina. Dudo que dejen de existir aunque muchos desaparezcan, como en cualquier industria.
Las agencias estamos en crisis (sí, en crisis. Y si no, quiero que el que no lo esté, saque los libros del registro y demuestre que sus ventas son mayores y que sus márgenes mejores; que su plantilla es hoy mayor que hace un año y que sus ingresos por cliente y empleado son superiores). Si no lo hacen, permítanme que los califique de organizaciones en crisis propietarias de negocios decadentes.
Y aun en crisis, las organizaciones y sus profesionales (empleados o no) vivimos un momento apasionante; único en las últimas décadas. ¿Se imaginan una organización dónde sus profesionales comunicadores (community managers, periodistas, consultores, marketinianos, …) multipliquen su presencia -su peso en cada plantilla-, por dos o por tres? ¡O por más! Yo sí.
El reto para los que “ya estábamos” es seguir empujando, percutiendo. Y evolucionar.
Hoy hay que pagar las nóminas y las hipotecas. Mañana tendremos la oportunidad de que nuestra valía como profesionales de los medios no sólo crezca (no creo que valga mucho menos de lo que vale hoy, la verdad, pues es casi gratis) sino que repercuta DIRECTAMENTE en los números de las organizaciones. De todo tipo. En toda medida.
Vaya este post -aun mediocre-, para todos los que lo intentan y dudan. Que no desfallezcan. Que aprovechen para cambiar un poquito a nivel técnico. Que intenten pagar la hipoteca como sea. Pero que no permitan que, de nuevo, su conocimiento se pierda y lo mastiquen otros, y que lo regurgiten luego con menos arte y conocimiento.
10 citas de Groucho Marx ideales para una agencia

Hace unos días, hablaba de eso con una colega y convinimos en que seguramente, este señor hubiese sido un gran director de cuentas. Hoy en día, algunas de sus célebres citas tendrían plena vigencia en el día a día de una agencia. Aquí van algunas que deberíamos decir en cuanto tuviésemos la oportunidad:
Este señor hubiese sido un gran director de cuentas.
1. Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años! (Quién no ha asistido a una decisiva sesión de formación sobre los productos o servicios de un cliente particularmente complicado)
2. Sólo lo barato no resulta caro. (Para cuando los que tienen que pelear los presupuestos)
3. Señorita… envíele un ramo de rosas rojas y escriba “Te quiero” al dorso de la cuenta. (¡Ah! Esos almuerzos con cliente que algunos acaban COBRANDO al propio cliente).
4. ¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta. (Para los concursos en los que todos estamos DESEANDO trabajar para esa empresa, basicamente, porque nos paga las nóminas).
5. ¿Pagar la cuenta? Qué costumbre tan absurda. (Ésta es una línea de pensamiento muy extendida en nuestro país/mercado).
6. La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. (Cambien Política por Comunicación ;-D
7. Es mejor permanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente. (Imprescindible en reuniones con cliente. Parece que la cita es original de Mark Twain pero para el caso, viene al pelo).
8. El secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y la honestidad. Si eres capaz de simular eso, lo tienes hecho. (¡Suspiro!)
9. Puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, realmente es un idiota.
10. Disculpen si les llamo caballeros, pero todavía no les conozco bien. (¿Quién no lo ha pensado decir alguna vez?)
Comunicador generalista frente a especializado en la selección natural… laboral
Solía cuestionar a mi madre (¡la pobre!) acerca de mi extraña cualidad… digamos… no cualitativa. Para entendernos: era un niño que no sobresalía extraordinariamente en nada especial. Tenía amigos que jugaban de cine al baloncesto (¡Me encantaba el baloncesto!), que dibujaban extraordinariamente bien o que tenían una inquietante habilidad para completar los problemas matemáticos. Eso, por no hablar de los más altos, los más guapos (y guapas) o los más cachas.
Le preguntaba a mi madre una y otra vez acerca de por qué no destacaba yo en algo en concreto. Mi madre me contestaba que era el más guapo
El caso es que hace meses que vivo algo similar en la agencia y casi me atrevería a decir que en mi entorno profesional. En este caso, creo que los papeles, un poco, se han invertido
Tengo la suerte de haberme rodeado de profesionales excelentes. Unos más generalistas y otros más especializados. Hasta la fecha, la diferencia entre los jefes y los indios estaba más cercana a la de los reinos primitivos en los que el rey era el el líder porque, esencialmente, hacía mejor y más a conciencia lo que ordenaba hacer a sus subordinados. (Resumámoslo humorísticamente en pegar cachiporrazos, vamos). Con el liderazgo en las agencias -el management, que dicen otros-, pasa algo parecido. A veces, la cachiporra te la cambian por el teclado, el teléfono o la pasta y la propiedad de la empresa donde trabajas.
Con la irrupción del 2.0, la salida masiva de los periodistas tradicionales de las redacciones y con su incorporación más o menos masiva a la fauna de agencia, el nuevo entorno laboral tiene que hacer convivir a distintos animales con características bien diferentes. Eso sin contar a la nueva casta de programadores/diseñadores web hasta ahora circunscritos al entorno tecnológico o, cuando menos, al del marketing y la publicidad.
Esta diversidad enriquecedora genera conflictos inevitables que bien pueden resumirse en los festivos What If que cada cierto tiempo publica(ba) la Marvel. Incidiendo en el símil, ¿Que Pasaría Si… La Cosa luchase contra La Masa? Seguramente -al cabo de veintitantas páginas-, no pasaría nada más que un buen rato de lectura y Mr. Fantástico actuando de iluminado templagaitas. Me temo que la vida real no es tan liviana y que no puedo estirarme tanto como mi admirado Reed Richards.
La rapidez con que está cambiando nuestro negocio genera dudas y disputas en las que es crecientemente difícil valorar el papel y la importancia que cada individuo tiene en la cadena de valor. De abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. ¿Por qué mi jefe es mi jefe y no otro? ¿Por qué a mi jefe parece gustarle más mi compañero que yo mismo? ¿Por qué no cobro tanto como él/ella?
Desde mi punto de vista, el líder ideal debe ser lo más parecido a Mr. Fantástico: inteligente como el que más y muy, muy, muuuuuuy fleeeeexibleeeeeee.
La especialización te aporta un status en una organización. En ocasiones, un sueldo mejor que otros compañeros porque nadie sabe hacer eso tan valioso que hace ganar dinero a tu empresa. Pero la diferencia entre liderar un equipo y, en definitiva, dirigir
Es la especialización en el generalismo, si se me permite.
Salidas en Elpais.com y ABC
Ayer hablaba con un colega, quien tenía la sensación de que al fin parece que vuelve a haber movimiento, actividad empresarial e interés de las empresas por contratar servicios de Relaciones públicas (RRPP). También tengo esa sensación desde hace unos meses, pues compruebo que nuevamente, nos vuelven a solicitar propuestas y presupuestos a un ritmo similar al del año pasado por estas fechas.
En menos de una semana, Luz Fernández deja Prisa y Antonio Polo deja ABC.
Lamentablemente, parece que eso no ocurre en las redacciones de los medios de comunicación. La semana pasada, desayunábamos con el cierre de Citizen K -debo reconocer que siempre me pareció un soporte publicitario más que un medio de información-, mientras que ayer casi se me atraganta la cena al recibir un mensaje de Luz Fernández en el que daba por finiquitada su relación con Prisa tras más de nueve años escribiendo para Cinco Días y elpais.com. Las habas las cuecen en todas partes, como se sabe, y ABC también se desprende de otro histórico, en este caso, del sector telecos. Antonio Polo deja el diario de Vocento y confío en que este miércoles -la irrepetible Masha Lloyd ha liderado una cena de despedida que promete ser muy emotiva-, me cuente de viva voz cuales son sus planes futuros.
En fin: brotes verdes no se si hay pero cada semana surge algo que acentúa la sensación de pérdida. ¿Será que estamos perdiendo un sector? Será que me voy haciendo viejo…
Cómo afecta la crisis a las agencias de comunicación
La semana pasada, Joaquín Moral entreabría la caja de Pandora de la crisis en las agencias de comunicación en su preciso Desde el Escriptorium.
Joaquín compara la aparente situación que vivimos en nuestro sector (de tranquilidad, confianza en el futuro y aislamiento intersectorial) con la vida que llevaban los irreductibles galos de Astérix dentro de aquél inevitable y casi invencible imperio romano.
Las agencias somos como los galos, mientras que el mapa del Imperio es, en nuestro mundo real, el panorama de los medios de comunicación. O más bien, el imperio lo representa la CRISIS de los medios de comunicación.
Según Joaquín -y sirva este email para adherirme completamente a su planteamiento-, la vida de Obélix, Panorámix y el resto de vecinos de ese pueblo galo es tan ficticia como lo que se desprende de las informaciones y comentarios que realizamos los profesionales de las agencias de comunicación.
Hoy mismo, 233grados anuncia que el diario gratuito 20 Minutos cerrará ocho delegaciones repartidas por toda España. Seguro que no será el último caso. De recortes generalizados como éste, no se salva grupo de comunicación “tradicional” alguno. Piensen una cabecera al azar y seguro que le encontramos despedidos o ERES, en el caso de medios más voluminosos.
¿Es diferente la situación de las agencias? Entiendo que no -y aporto pruebas-.
Nosotros, sin ir más lejos, somos hoy un poco más pequeños que hace seis meses. ¡Porca miseria!
Hace dos semanas recibí, por primera vez, currículos de candidatos “en pack” -sí, sí: en un email, varios perfiles profesionales anexos… Y no era de una ETT, que puedo jurarlo-.
También estoy en disposición de señalar -con nombres y apellidos-, entre cinco y diez grandes marcas (bien agencias, bien empresas de primer nivel), que han “puesto en el mercado” a buenos profesionales de esto porque actualmente no podían absorberlos debido a la actual situación económica. Obvio aquí a los que, directamente, fallan en el pago, obligando a su plantilla a buscarse la vida.
Así que no vale con decir que “la comunicación es esencial en tiempos de crisis” o que “las PR ayudan a vender”. La realidad es que hay empresas que reducen mucho de lo nuestro (como de otras partidas) porque ni sus padres saben dónde estarán en 6 meses. ¡Y patadón parriba!
Y una vez asumido el paradigma; sólo cuando hayamos asumido el paradigma (los que lo hagamos) estaremos en disposición de emprender el cambio a ver si sobrevivimos.
En el sector tecnológico, que es en el que me muevo, estos paradigmas llegan cada diez años, más o menos. Hay grandes marcas que sobreviven (IBM, HP) mientras que la mayoría desaparece (bien por inadaptación, bien por fusión con otra marca mayor o menor). Secuencialmente, surge la empresa matadora que pone patas arriba el sector o los sub sectores (Cisco, Oracle, Microsoft, que no lleva tanto tiempo viva…)
Creo que en nuestro mercado esto está ocurriendo ahora. Están surgiendo multitud de empresas y planteamientos novedosos. Casi todos fracasarán y tal vez alguno reviente el mercado. Tal vez cuatro o cinco (o diez) se fusionen o sean adquiridos por los jugadores con posición dominante. El caso es que sólo oigo de nuevas agencias que hacen “el 2.0 y lo más tradicional, también, claro”, o de otras que se esfuerzan por crear “híbridos” (aun no se de qué). También leo mucho de “grandes fracasos de comunicación 2.0″ (¿Ryanair?) que luego ni han afectado a la cuenta de resultados de la compañía ni los llega a conocer mi madre (que por cierto, me lee: ¡Gracias, mamá!).
A lo que iba: echo en falta esfuerzos reales por adaptarnos al nuevo mercado. La vaca de las PR tradicionales seguirá dando leche los próximos años. Será buena o mala en función de la coyuntura, pero dará leche en abundancia decreciente.
Ahora: los que queremos estar en el mercado dentro de diez años debemos ir más allá del reciclado. Debemos preguntarnos: ¿qué hay ahí fuera que no sepa o pueda hacer? Y poner todos los medios para obtenerlo. Parches y medias tintas valdrán para ir tirando. Para poder retirarse en unos añitos, si empalmamos un par de bisnes güenos. Me temo que soy muy joven para lo segundo. Me pilla lejos la jubilación… suponiendo que me quede algo para cuando llegue…
Apoyamos a Cibervoluntarios: nuestro granito en RSC
Hoy anunciamos nuestro granito en Responsabilidad Social Corporativa (RSC)
Para no llenarnos la boca de palabros, hemos decidido predicar con el ejemplo. Algo que creo resulta más valorable en estos tiempos recesivos en los que parece que sólo hay recursos para intentar ganar dinero a corto plazo.
Desde hoy mismo, colaboraremos con la Fundación Cibervoluntarios ayudándoles a dirigir y coordinar sus acciones de comunicación y Relaciones Públicas (RRPP) en e-STAS, un symposio dedicado al uso de las tecnologías para la Acción Social (el 26 y 27 de marzo en mi provincia: Málaga)
Pretendemos apoyar esta iniciativa -que alojará el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga-, bajo el título: Innovación para el empoderamiento de la Ciudadanía con el objetivo fundamental de impulsar y fomentar el uso de las nuevas tecnologías en pro de la acción social y del desarrollo humano.
Ni que decir tiene que el tema nos pone. Será una oportunidad única de conocer a más de 200 expertos y profesionales del ámbito tecnológico y social, como Jack Dorsey, Fundador y Presidente de Twitter, John LeSieur, CEO de PeopleCD y creador del ZacBrowser, Kenneth Banks, Fundador de Kiwanja.net o Tapan Parikh, hombre del año 2007 por la revista Technology.
En nuestra modesta medida, vamos a colaborar para que la RSC deje de ser una etiqueta y se convierta en una realidad integrada en la actividad de las empresas.
El futuro de la prensa
Llevaba varios días dándole vueltas a la idea y no me acababa de atrever a concretarla en negro sobre blanco hasta que he leído a Iván Pino hace unos minutos. Como casi siempre que lo leo, se me ha encendido una bombilla (pequeña, pues no soy de grandes ideas).
Hace unas semanas tuve la oportunidad de celebrar, en el mismo día, dos reuniones con dos colegas de profesión a los que tengo gran respeto. Uno ha basado su carrera en el periodismo tradicional mientras que el otro es un consultor de comunicación de carrera que, además, asienta su éxito en el nuevo mundo 2.0.
Ni que decir tiene que sus puntos de vista son antagónicos. Carlos está convencido de que: “Al final, como anunciante y como lector, lo que quieres y lo que te queda -y te marca-, es el papel”. Pocos días después, desaparecía el gratuito diario Metro (menos papel, sí).
Mi otro amigo considera que las primeras elecciones que ganó Zapatero se cimentaron en los foros y en la “viralización” de las opiniones en Internet.
Espero que no se ofendan pero no estoy de acuerdo con ninguno aunque ni siquiera voy a quedarme en el cómodo término medio.
Desde mi punto de vista, el futuro de la prensa es Internet. tardará 5 años o 15 pero la imprenta debe ser sustituida (Gracias Guttemberg) por la red. Como en toda revolución industrial (ésta lo es) hay dinamizadores y frenos. Y esta recesión es ambas cosas.
Si me preguntan (nadie lo hace pero lo calzo igual ;-) que cómo veo yo el negocio de la prensa, éste es mi vaticinio, cual Nostradamus-de-pacotilla que soy. A grandes rasgos, veo así el proceso general en el mundo más evolucionado tecnológicamente:
1. La prensa pierde la mayor parte de sus ingresos por publicidad. (Esto ocurre hoy, no invento nada ni a nadie sorprendo)
2. Los editores revisan costes y despiden a una buena parte de su plantilla, fundamentalmente, redactores. (¿Se imaginan que una empresa tecnológica anunciase que va a despedir al 40% de sus INGENIEROS? ¿Alguien la tomaría en serio para el futuro?)
3. Los redactores se buscan la vida. Negocian su salida del medio a cambio de colaboraciones, mas arriesgadas pero que les otorgan más libertad y les permiten disfrutar de mejores horarios.
4. Los redactores se buscan la vida (y 2). Los más avezados deciden publicar “para ellos”. O mejor: para sus lectores. ¿Cómo hacerlo bien, rápido y barato? ¡Internet!
5. La publicidad en el periódico sigue menguando, hay menos páginas que redactar y se encargan menos colaboraciones (o se redacta menos, en definitiva).
6. El redactor se mosquea (un poco) y, una vez dentro de Internet, se da cuenta de que puede meter publi en sus espacios. Y no sólo eso: descubre que, por vez primera, puede decidir QUÉ PUBLICAR en función de lo que leen/consumen sus seguidores (que además colaboran con él/ella en mejorar los temas, aportándole comentarios, recomendándole información relevante o incluso promoviendo ese espacio informativo entre sus allegados).
7. El redactor se da cuenta de que gana lo mismo (o más) publicando en su propio espacio. Y que además, tiene más libertad para tratar lo que se le antoje (a él y a sus incondicionales).
8. El periódico se le muere al editor. ¿Más recortes? ¿De dónde?
9. El redactor exitoso 2.0 se da cuenta de que consume más tiempo gestionando la publi (y su comunidad de seguidores) que creando información.
10. El más ambicioso querría maximizar lo que gana y seguir dando buena información. (El concepto “bueno” debe entenderse en su más amplia dimensión). ¡Necesito un especialista!
11. Un nuevo editor 2.0 aparecerá para detectar esos espacios interesantes y, con una estructura más liviana (fuera imprentas y costes de distribución) gestionar la publicidad (online) para que todos ganen, dándole preponderancia al generador de contenidos y a la audiencia.
12. Las empresas tecnológicas harán su parte desarrollando nuevos soportes para consumir la información (o el entretenimiento, que van camino de ser sinónimos)
… Y estos son mis mis cinco centavos, que dicen los anglosajones ;-)



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