Hace unas semanas, tuve la necesidad de emprender un proceso de selección de personal para la agencia. Fue algo mas bien discreto, apoyado en las redes sociales que uso (facebook y linkedin fundamentalmente) y en mi circulo de amigos y colegas profesionales.
Aunque no era la primera vez que emprendía algo así, lo cierto es que las condiciones laborales del mercado español y la propia dinámica viral de las redes me permitieron completar el proceso en menos de dos semanas, elegir a un gran candidato y tener la pena de haber rechazado a otros igualmente capacitados para el puesto ofertado.
El proceso también me permitió aprender de algunos de ellos, empujándome a escribir este post.
Lo peor de contratar a alguien cualificado en un momento de recesión y en un mercado en plena revolución industrial (afrontémoslo, que es el primer paso para intentar evolucionar) es el ánimo decaído de los profesionales que ofertan su trabajo. Lo mejor es el precio, pero no me siento orgulloso de destacarlo, la verdad. Es, en términos morales, despreciable (aunque en términos empresariales sea justo y aun deseable).
Cuando tienes la suerte de mantener un puesto de dirección en un entorno adverso, te sientes preparado, agobiado y deseoso de emprender ese plan cambiante que has ido configurando entre reuniones interminables, cañas con los amigos (y adversarios), y conversaciones de alcoba unas veces liberadoras y, las menos, atenazantes.
Las dudas llegan cuando te enfrentas a un profesional cuajado y preparado (hay unos cuantos que, incomprensiblemente, no reciben ni una oportunidad) que no sólo duda de su capacitación (¿Quién no dudaría cuando llevas meses desempleado y nadie te contrata?) sino que duda de que, efectivamente, su trabajo valga el esfuerzo y el conocimiento acumulados. Cuando te dicen: “Me lo estoy planteando todo. No tengo edad para seguir dando tumbos; malviviendo y tal vez deba asumir que esto es un gran hobby pero no es un trabajo serio”, se te cae el alma a los pies. Y te planteas si no tendrá razón en su desánimo.
Es el paradigma actual: las organizaciones y los individuos somos cada vez más dependientes de los medios de comunicación. De los tradicionales y de los nuevos medios sociales, configurados por los propios consumidores. Y a la vez, las organizaciones (y los individuos) vamos restándole importancia a los comunicadores odio este nombre, aparcándoles, aislándoles del entorno laboral sólo porque hemos detectado, claramente, que los medios de comunicación de masas y su modelo están en crisis.
Cada palo que aguante su vela. Los medios de comunicación de masas están en crisis; en pleno proceso de revolución industrial. Viven su particular lucha del hombre contra la máquina. Dudo que dejen de existir aunque muchos desaparezcan, como en cualquier industria.
Las agencias estamos en crisis (sí, en crisis. Y si no, quiero que el que no lo esté, saque los libros del registro y demuestre que sus ventas son mayores y que sus márgenes mejores; que su plantilla es hoy mayor que hace un año y que sus ingresos por cliente y empleado son superiores). Si no lo hacen, permítanme que los califique de organizaciones en crisis propietarias de negocios decadentes.
Y aun en crisis, las organizaciones y sus profesionales (empleados o no) vivimos un momento apasionante; único en las últimas décadas. ¿Se imaginan una organización dónde sus profesionales comunicadores (community managers, periodistas, consultores, marketinianos, …) multipliquen su presencia -su peso en cada plantilla-, por dos o por tres? ¡O por más! Yo sí.
El reto para los que “ya estábamos” es seguir empujando, percutiendo. Y evolucionar.
Hoy hay que pagar las nóminas y las hipotecas. Mañana tendremos la oportunidad de que nuestra valía como profesionales de los medios no sólo crezca (no creo que valga mucho menos de lo que vale hoy, la verdad, pues es casi gratis) sino que repercuta DIRECTAMENTE en los números de las organizaciones. De todo tipo. En toda medida.
Vaya este post -aun mediocre-, para todos los que lo intentan y dudan. Que no desfallezcan. Que aprovechen para cambiar un poquito a nivel técnico. Que intenten pagar la hipoteca como sea. Pero que no permitan que, de nuevo, su conocimiento se pierda y lo mastiquen otros, y que lo regurgiten luego con menos arte y conocimiento.
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#1 by Eduardo Pedreño - September 30th, 2009 at 13:37
Pues no veo yo tan mediocre el post, no. Tienes mucha razón en que el momento que estamos viviendo es apasionante, pero también que tenemos que lidiar con estructuras y mentalidades de siglos pasados. Y que tenemos una oportunidad, estemos en el sector que estemos, de empezar a tirar por la ventana (y a evidenciar) la mediocridad que atenaza a parte de la profesión y que se va heredando a las nuevas generaciones. Ya va siendo hora.
#2 by Francesc Grau - September 30th, 2009 at 16:01
Un post duro, Jorge, en plena crisis (casi) de todo. Lo que tienes mucha razón es que los que nos dedicamos a las relaciones públicas, estamos viviendo una época de oro (y será recordada por ello) gracias a las nuevas tecnologías sociales.
Como en cualquier otro campo en vertiginosa evolución, veremos muchos casos de éxito y fracaso, pero donde haya un buen profesional, sea inhouse o en agencia, veremos una buena comunicación! estoy seguro de ello :-)
Saludos!
#3 by jlopezmc - September 30th, 2009 at 16:20
@Francesc - Tienes razón y disculpa mi estrechez de miras. Hay grandes oportunidades para los in-house y para los de agencia. Cierto.
#4 by jlopezmc - September 30th, 2009 at 16:22
@Eduardo - Gracias por tu comentario. Ahora mi ego es casi tan grande como mi culo ;-) (JAJAJAJA) En serio: gracias por leerme y dar tu opinión. Algo de eso pienso yo, sí…
#5 by Santiago Iglesias - September 30th, 2009 at 16:48
Que razón tienes Jorge… y eso que sabes que yo soy de los que nada entre 2 aguas: marketiniano que comunica o, en la práctica, comunicador por obligación.
Lo único que te añadiría, si me permites, es que no se caiga en la nostalgia de la función desempeñada o de la experiencia vivida… porque como bien dices la función del comunicador cambia a pasos de gigante (bueno ya cambió). El comunicador ahoro debe dominar varias disciplinas y la tecnológica, es de las más imposrtantes.
Así que, volviendo a tu post… a evolucionar que “el que se quedó a Sevilla” ya se sabe…
Un abrazo!
#6 by Carmen Silva - September 30th, 2009 at 18:15
Hola Jorge.
Tengo que darte la razón en varios puntos.
Yo me he visto en esa situación de buscar trabajo y es duro, muy duro. Sé lo que es sentir que los esfuerzos no sirven de nada. Ir a entrevistas de trabajo con gente que llevan mucho tiempo en la profesión y que la crisis los empuja a aceptar puestos pagados como si estuvieran recién licenciados.
Si eres mujer lo peor llega con las preguntas de carácter sexista: ¿tienes pareja?, ¿piensas tener hijos?
Pero en estos momentos de crisis la gente se refuerza y surgen oportunidades. En mi caso, por ejemplo, si no hubiera ido al paro no me habría liado jamás la manta a la cabeza para montar mi propia agencia y hacía mucho tiempo que venía viendo el futuro en las redes sociales…
No hay mal que por bien no venga, para mi ha sido una suerte.
¡Es el momento de reciclarnos! No lo dudemos ni un momento.
Un saludo
#7 by Patricia - October 16th, 2009 at 21:35
Hola Jorge, como recién llegada a ‘esta nuestra gran Empresa Estatal’, no puedo estar más de acuerdo con lo que dices respecto a que es momento de actualizarse, de no tirar la toalla y de aprovechar que tenemos mayores oportunidades de leer, investigar, hacer networking y de aprender que los que están en la rueda (que no, el ruedo).
Por otro lado, es posible que sí se multipliquen los puestos ya que hay dos áreas concretamente que requieren gente que domine el arte de la comunicación: RSE y Reputación corporativa. No he podido evitar sonreir al leer la última frase del post. Ánimo a todo el mundo!!