De profesión: conferenciante


Ayer el día me cundió bastante. En apenas unas horas, pude asistir a la entrega de premios de Internet de la AUI y, por casualidad, encontrarme con dos colegas de profesión que trabajan dentro de uno de los gigantes de las telecos mundiales y que, casualmente, también (¿?) fueron periodistas.
Me preguntaron por el evento y no pude más que serle sincero: me dio vergüenza ajena y aun no entiendo cómo pudo celebrarse en las instalaciones del Ministerio de Industria y contar con la presencia de mi muy admirado Francisco Ros.
En dos horas, asistimos a la entrega de cuatro premios (casi a uno por hora; ni los Oscars), a la desaparición de una candidatura (sin previo aviso, como nos indicaba uno de los ¿candidatos? a la salida del acto) y al cambio de categoría de uno de los “galardonados”. Hablo del buen programa Cámara Abierta que, sinceramente, no merece recibir este tipo de premios por chapucero (el premio, que no el programa) aunque se lo otorgue personalmente Rosalía Lloret, directora de medios interactivos de iRTVE, que así todo queda en casa.
Para remate del tomate, uno de los cuatro galardonados (ojo al dato) no se presentó (!!) No creo que tengan complejo de Woody Allen. Simplemente que, al ser una organización Colombiana no entiendo muy bien que se premie a una organización que no opera en España pero eso es otro cantar pues no pareció darles tiempo a viajar desde Medellín a Madrid en el tiempo en que se les comunicó su candidatura: menos de 48 horas. (Nuevo ejemplo de previsión y capacidad organizativa, claro). Supongo que la AUI tendrá las fotos de Antonio Fumero -quien “entregó” el premio-, posando sólo con la estatuilla frente al photocall.
Entre tanto (no hablaré del alarde de Powerpoint pre-internet-1.0, llena de erratas incluso en las direcciones de las páginas web de los nominados hasta el punto de hablar de ‘webs’ en género masculino… Supongo que eso debe ser una aportación 2.0), algunos de los que allí estábamos tuvimos la sensación de asistir a un acto endogámico e improvisado.
La labor de Ícaro Moyano al frente de la comunicación de Tuenti es de libro. Creo que nos enseña a todos cómo debe ser un buen divulgador corporativo. Y reconozco ser un asiduo lector del blog de Fumero, aunque no le conozca personalmente. Pero sinceramente, no creo que ni el formato -en el caso de Ícaro-, ni la actitud -Fumero tiene un sentido del humor ácido y afilado que refleja su inteligencia-, les beneficiase ayer. No se puede sugerir el “intercambio de materias primas con Colombia” en un acto en el que un ministerio de un país presta su suelo (y su techo)… Aunque pensase en el café, claramente.
Si se nos llena la boca de hablar del prestigio de una marca -sea personal o corporativa-, tal vez debamos cuidar más en qué cestos ponemos los huevos. No vale todo como excusa para quedar y hablar de lo nuestro, “tomar unas cervecitas” e intercambiarnos piropos (o coces).
En el foro aludido, se nos recordó que desconfiásemos de los gurus. Habrá de todo, como en botica. Pero tal vez debamos preguntarnos de dónde proviene la principal actividad económica de los nuevos expertos de Internet -y no hablo necesariamente de los cuatro miembros del jurado del sarao de la AUI, ya que todos tienen claramente otras profesiones-. Si de crear empresas, desarrollarlas y hacerlas crecer o de dar conferencias a diestro y siniestro.
¿Por qué digo esto? Pues por la reflexión que le hice a mis colegas de Orange:
- Creo que en Internet en España faltan periodistas; cronistas de verdad.
- ¿Ya, pero de qué vivirían? -me contestaron. Buena pregunta.

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