Ayer por la noche despedimos a una buena amiga y ex compañera que se va a Francia a trabajar.
Nos reunimos, como cada dos o tres meses, un grupo de colegas que iniciamos nuestra carrera profesional casi juntos y que, al cabo de los diez años, todavía mantenemos el contacto. Todos hemos encontrado nuestro camino y no nos ganamos mal la vida: unos siguen con el periodismo, otros son consultores estratégicos, otros, expertos en comunicación y protocolo… y uno se dedica a gestionar recursos (y hace meses que no ve una nota de prensa.
Todos compartimos orígenes -en mayor medida-, y todos tenemos una visión muy nuestra de lo que es el negocio. Y claro, ayer, a el segundo tequila-con-limón pues surgió la discusión (lógico, ¿no?)
Me decía mi amigo… ¿Jerónimo? que la comunicación es, en definitiva, la construcción y el posicionamiento de marca y que, como tal, debe considerarse un asunto estratégico. Y que, si no emites una nota de prensa en tres meses porque consideras que no es necesario, pues no pasa nada. Que ya está bien de lanzar comunicados como churros o de venderlos como se venden zapatos. Cierto.
Apuntaba… ¿Penélope? que de marca nada y que habíamos de huir de todo lo que sonase a “marketing”. Que lleva ya muchos años peleándose dentro de la empresa porque sus compañeros y el equipo de dirección sitúe la comunicación -la imagen de la compañía, según sus palabras-, a la altura (o incluso por encima) de la gerencia de marketing. Amen.
Otro buen amigo -menos tecnofreak que yo-, incidía en la necesidad de mantener la especialización en relaciones con medios, huyendo, eso sí, de la “industrialización” de los contenidos. Me daba como ejemplo su propia realidad y la de un jefe que tuvo: “Si comparas los resultados en prensa de una gestión de cuenta basada en la personalización de la comunicación, en lugar de la emisión protocolaria de comunicados y otras acciones propias de una agencia, entenderás que el método funciona”. ¿Pues por qué no?
No faltaban allí ni los brugal-con-cocacola, ni la visión más pragmática y descarnada de dos representantes de agencias multinacionales como la mía y su reflejo competitivo en otros mercados (aquí, aunque me duela, somos más pequeñitos que la empresa en la que trabaja mi amigo).
Teniendo todos razón, entendemos este amigo mío y yo (vamos a llamarle… ¿Javier?) el negocio de forma sensiblemente diferente. Aun habiendo hueco para diferentes planteamientos, pensamos que la relación con periodistas es, a día de hoy, un commodity y que por tanto, tiene el precio que tiene (aunque a muchos les duela y piensen que compiten en desigualdad). Luego hay otros servicios que se deben pagar al precio que marque el conocimiento, o el desconocimiento, que aporte cada especialista de cada compañía.
Pero resulta un error pensar que:
1. El mercado NO está cambiando y ya se estrellarán con esos precios de filfa.
2. Mi nota de prensa es 6 veces mejor que la del de enfente (pues cuesta 6 veces más)
3. Trabajo para las mejores marcas, luego soy el más grande.
No soy un experto en el mundo del motor y, no obstante, me atreveré a contar un símil: ¿Quién ofrece mejores coches: SAAB u Opel? ¿Cuál ofrece los modelos más caros? ¿Cuál de las dos marcas aporta más a las cuentas de GM? Y llegados a este punto: ¿Cuál creéis que tiene más incidencia en el mercado?
Related posts:

#1 by Octavio Isaac Rojas Orduña - January 22nd, 2008 at 17:57
Hablar del mercado de forma genérica se me antoja limitado.
Hay clientes específicos con necesidades específicas y, como tal, hay agencias que responden a estas necesidades de una manera mejor o peor.
Una agencia con muchos profesionales puede dar una respuesta distinta a la que da una agencia con pocos miembros, pero muy especializados.
Hay problemas -y graves- con el tema de los “precios”.
Primero: se reduce la percepción del servicio y por lo tanto su valor intrínseco. Nunca confiarías un presupuesto millonario a alguien que te hace un trabajo por unos cientos de euros.
Segundo: se erosiona el posicionamiento deseado de las RRPP como consultoría estratégica. Alguien que me cobra unos cientos de euros por su trabajo no puede ser brillante.
Tercero: Si lo que se vende es gabinete de prensa casi en exclusiva, difícil será extender la oferta a otras áreas.
Saludos.
#2 by Juan Carlos - January 22nd, 2008 at 18:45
Totalmente de acuerdo amigo Jorge. Que gran velada la de anoche, aunque fuera para despedir a una amiga que nos deja, temporalmente, para desarrollar su labor profesional en el país que la vió nacer. Me consuela saber que seguramente haremos otra de bienvenida en cuanto se decida a volver por aquí.
En fin, volviendo al tema que nos ocupa. ¿Debemos apostar por esos servicios de relaciones públicas básicos o de “press office” que ya se consideran una commodity? ¿Los vendemos a precios excesivos? ¿Tenemos que apostar por una comunicación más estratégica, de mayor valor añadido?
Como te comentaba ayer entre copa y copa (sin alcohol, claro), estoy de acuerdo contigo en que no existe absolutamente ninguna diferencia (objetiva) entre las notas de prensa que pueda elaborar una agencia y otra, pese a que algunos la cobren diez veces más caras. En más, creo que la culpa de ese aire de desconfianza que en ocasiones rodea a nuestra profesión es de todos aquellos que “inflan” servicios básicos y los presentan como la solución a todos los problemas de comunicación de las empresas. Creo que debemos hacer un esfuerzo por profesionalizar nuestro sector y ser honestos, diferenciando entre esas relaciones públicas commodity que pueden funcionar como punto de partida (para algunas empresas hacer solo eso ya es mucho mejor que no hacer nada) y aquellas por las que sí debemos exigir precios y tarifas más elevadas.
Creo que el mensaje de nuestro amigo….¿Jerónimo? no hacía sino complementar el tuyo. Los dos estais en lo cierto porque ni debemos minimizar la importancia del “press office” para muchas empresas de nuestro país ni podemos dejar de valorar como se merecen las relaciones públicas más estratégicas. Necesitamos a ambas y el buen profesional debe saber cuándo apostar por cada una.
De lo que sí creo que debemos responsabilizarnos es del modelo de hacer relaciones públicas para aquellas empresas que nos contratan. No podemos permitir que algunos traten de justificar los elevados precios que estan cobrando por campañas básicas, saturando a los periodistas con ingentes e indiscriminados envíos, correos, notas de prensa, convocatorias, como tratando de guardarse las espaldas ante el cliente. Pensando más en esa evaluación de campaña en la que mostrarán al cliente “todo” lo que han hecho y lo aplicados que han sido, aunque en el fondo estén contribuyendo a generar una gran sensación de hastío y desconfianza entre periodistas y profesionales. Hace poco un conocido periodista de un diario nacional me comentaba que recibe cerca de 1.000 correos electrónicos al día!! Y eso no puede ser. Es pan para hoy y hambre para mañana.
#3 by colaloca - January 23rd, 2008 at 14:16
Porque no nos dices quienes son tus amiguitos… porque a lo mejor a alguno le metes en un “apuro”…
#4 by jlopezmc - January 23rd, 2008 at 14:44
En respuesta a lo que señala Octavio (y a pesar de que estoy de acuerdo con él en lo esencial) quiero mostrar mi disconformidad (a ver si lo explico).
El mercado está cambiando tan rápidamente que las grandes consultoras (elijamos el adjetivo grande como queramos; bien por marca, facturación o notoriedad de clientes) corren el riesgo de pensar que lo que eran las dimensiones del “mercado” hace 10 años puede que ahora no lo sean. Y que lo que antes “computaba” como consultoría, hoy es un servicio estándar que pueden dar cientos de empresas sólo en Madrid (no hablemos del resto de España).
Cada empresa debe encontrar el partner que mejor le encaje y unos hacemos mejor unas cosas que otros. Pero ya no vale intentar tapar las vías de agua del barco (tomemos barco como precios/servicios de este mercado, y las vías de agua como empresas “tira precios”) porque ese barco tiene demasiadas vías abiertas ya como para mantenerlo en esas condiciones. Es mi muy particular punto de vista. Punto de vista que comparto con otros competidores pero que no significa ni que el modelo sea único ni que el mercado impida diversos modelos. Aunque puede que esos modelos -aventuro-, serán menos determinantes para el conjunto del sector de lo que han sido hasta ahora. Como SAAB frente a Opel, vamos.