Clientes, asuntos y modelos de negocio


Decía Benito Berceruelo, consejero delegado de Estudio de Comunicación, en El País Negocios hace unos días que nuestro negocio -como muchos otros servicios profesionales en mercados poco maduros-, es similar al de los despachos de abogados: “no tienen clientes, sino asuntos”.

Puede que en su forma de ver el mercado -ojo, una forma inmejorable dada su privilegiada posición de liderazgo-, sus palabras tengan cierto sentido. Puede que las agencias -o las consultoras, según quién hable-, ocupemos el terreno del especialista a contratar en momentos extraordinarios que requieran, igualmente, recursos y capacidades extraordinarias.

Berceruelo dibuja en la entrevista los trazos de su línea de pensamiento empresarial -entiendo-. La compañía que dirige busca a los grandes -asumo que en presupuesto y en marca aunque me atrevo a pensar que son grandes campeones nacionales con capacidades y despliegue internacional-, y no se limita a las relaciones con la prensa. De hecho, este servicio lo toma como uno más de los muchos que ofrece su Estudio.

Independientemente del cauce que siga la firma que preside Lalo Azcona, lo cierto es que, desde hace un tiempo ya, las agencias hemos emprendido un camino en el que las relaciones con los medios de comunicación son sólo una parte más del negocio. Unos han encontrado el medio en las salidas a bolsa y en las relaciones con inversores, otros, en el lobby y los Public Affairs y muchos aún no lo tienen claro.

Me atrevería a decir que nadie lo tiene claro. Me explico con el caso de EdC. Benito comenta que las grandes tienen departamentos internos de comunicacion y que precisan los servicios de una agencia en casos extraordinarios. En román paladino esto significa que por proyectos, vamos. ¿Proyectos enormemente rentables? Seguramente.

Esto nos deja una duda: ¿Cómo deben afrontar las agencias el asunto ‘Proyectos’ cuando llega la hora de contratar especialistas “extraordinarios” para esos proyectos? Mil veces hemos constatado que nuestra profesión no es, precisamente, la más saneada ni la más estable. Casi todos los profesionales del sector trabajan en condiciones difíciles que, en otros tiempos tildaríamos de precarias.

¿Vamos hacia la contratación de profesionales especializados que realizan su trabajo -resolviendo el asunto cual abogado-, y se vuelven para casa cuando acaba el proyecto?

Yo, particularmente, prefiero mayor estabilidad. También me gusta el modelo de la abogacía -más libre, si se quiere, y más dependiente del talento de cada profesional comprometido en el proyecto que de las supuestas capacidades de la firma-. Pero para eso, antes deberíamos contar con unas condiciones laborales y sociales similares a las los abogados. No sé si un Colegio pero desde luego, una asociación de profesionales de comunicación, capaz de negociar condiciones mínimas de trabajo -¿precio por hora, tal vez?-, de sentarse con las Administraciones y los responsables educativos. En definitiva, una agrupación que prestigie la profesión.

Un modelo liberal de nuestros servicios profesionales es -afrontémoslo-, una forma de ocultar las limitaciones de nuestro sector: clientes que no se comprometen a medio plazo, trabajadores contratados por obra y cierta falta de confianza en lo que el futuro nos traerá.

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  1. #1 by Arantxa - December 20th, 2007 at 09:45

    Jorge, la APM se va a constituir (en parte) en Colegio y el trabajo que Urbaneja está haciendo (tanto al frente de la APM como de la FAPE) va encaminado, en buena medida, a mejorar las condiciones de todos los periodistas (independientemente de si están en el lado oscuro o no).
    Parte del “problema” es que aquí todo el mundo puede ser periodista, pero no abogado. Y mientras que no se consiga que sólo sean periodistas quienes tengan una titulación que lo acredite (la APM lo exige para ser miembro, por ejemplo), esta profesión adolecerá de muchos y constantes problemas

  2. #2 by jlopezmc - December 21st, 2007 at 22:14

    Vale a lo de la APM pero es que lo que cuentas tiene truco. Digo esto no porque tenga nada en contra de la APM sino porque entiendo que no me vale. ¿Por qué?
    Pues porque ha sido parida y pensada por periodistas, por ejemplo. Y los que trabajamos en el lado oscuro, pues ya no somos periodistas como lo entiende cualquier seguidor de Lou Grant o de Coronado. Estamos a un paso nada más de que el sector se profesionalice definitivamente y abogo por romper lazos del pasado y constituir un organismo moderno y pensado para esta realidad, no la de hace diez años.
    Aunque duela -comencé de periodista como sabeis-, los profesionales de la comunicacion y las relaciones publicas ni somos publicitarios -enterénse los qe negocian convenios-, ni somos periodistas (ya). Y aunque cada vez seamos más (y haya menos periodistas para desgracia de, entre otras muchas cosas, la Democracia) parece que todo el mundo obvia la realidad: necesitamos una voz que nos represente como individuales y como grupo profesional. Y eso, aunque tuve la suerte de licenciarme en Periodismo, la APM no lo puede aportar. Aunque quiera…

  3. #3 by Adrian - December 24th, 2007 at 14:18

    Interesante debate. De todas formas, estoy de acuerdo con Jorge en una cosa, y es que no vamos a encontrar solución a este problema con simples juegos de papeles y títulos. A fin de cuentas, los títulos cambian y a lo largo de una carrera profesional de 30/40 años, toda la experiencia y los conocimientos acumulados no se demuestran sólo mediante una titulación académica sino a través de los hechos.

    Hay un tema que sí me preocupa, y no sólo en nuestro sector sino en unos cuantos, y es que cuando la generación más joven y más principiante acepta unas condiciones y unos sueldos paupérrimos, “porque lo importante es ganar experiencia”, no se percata de que está perjudicando su propio futuro. Una vez ganada esa tan preciada ‘experiencia’, salvando unos pocos, verán como con el paso de los años las agencias no les quieren contratar porque ’saben demasiado’ y ’son demasiado caros’.

    Ya lo vemos en sectores como la enseñanza de idiomas o los traductores e intérpretes profesionales. La cutrez de las traducciones en inglés en museos de la altura del Prado es patente, y no es que no existan traductores buenos. Simplemente las empresas e instituciones no valoran la importancia de una buena traducción, y no se dan cuenta de la mala imagen que se proyecta hacia fuera cuando al lado de las Meninas aparece una traducción ‘from lost to the river’.

    Espero que a medida que las empresas vayan dándose cuenta de la importancia de la comunicación, que estén dispuestos a pagar unos honorarios dignos con tal de conseguir un servicio de una calidad que les diferencie de la competencia. No sería de más esperar que las agencias a su vez aprendan a apoyar al talento, y no depender exclusivamente de becarios y ejecutivos junior mal pagados. La profesionalidad se demostrará con los resultados y no porque los trabajadores tengan un título determinado, o un certificado con firma del Rey de España.

  4. #4 by Ángel - December 27th, 2007 at 17:21

    Hola a todos.
    Este es mi primer post en el lado oscuro.
    Lo primero, decir que me parece super interesante y que me gustan los temas que se tratan. Mi enhorabuena Jorge.

    En cuanto al tema que nos trata, creo que todos tenéis parte de razón. Necesitamos un órgano que regule nuestra profesión, que nos pidan “los papeles” si hace falta o que nos exijan experiencia probada (que tampoco es tan difícil probarla). El tema es que necesitamos a alguien que nos proteja y en algunos aspectos nos controle, no vaya a se que algún desalmado dé mala fama al sector.
    Creo que para empezar cualquier propuesta puede ser buena. Ya se irán mejorando.

    Saludos.
    Ángel.

(will not be published)