Posicionamiento o tirar los precios
Esta semana he vuelto -un poquito-, a mis orígenes. En apenas 3 días almorcé con mi primer jefe del lado oscuro y me tomé una coca con uno de mis antiguos colegas de agencia. También experiodista como yo -aunque él, bastante mejor, todo hay que decirlo-.
En la comida hablamos de muchas cosas. Pero predominó la comparación; el darle vueltas a cómo vendíamos nuestros servicios. Mi primer jefe -llamémosle Javier, por si no quiere que se sepa que nos vimos-, está -como yo-, muy influido por la forma de hacer las cosas de la agencia donde nos conocimos. Mucho thinking, buena consultoría y decidida cirugía hasta las entrañas del cliente. Cuando comparábamos formas de hacer las cosas -y de facturar-, pues nos encontrábamos con que tenemos diferentes planteamientos a la hora de atacar el mercado. Empiezan -o acaban; no estoy seguro-, por lo económico.
Mi segundo encuentro también puso al descubierto esas diferencias. Raúl -seudónimo de este antiguo compi-, se hacía eco de un ‘coco’ que corre por el sector. Yo diría que desde que nacieron las RRPP profesionales -y casi cualquier negocio-. El ‘coco’ que invocan muchos es el que viene arropado de la frase tirar los precios.
Parece que determinados responsables de diferentes agencias en nuestro país -también pasa en otros-, intentan clasificar las actividades de sus competencias en dos grupos: el de las agencias buenas/correctas/comoDiosmanda y el de aquellas que tiran los precios. Y se quedan tan panchos.
Mis colegas pertenecen a una generación cercana a la mía -vamos, que son jóvenes y no atocinados-, y no hacen esta clasificación. Pese a que saben -y son partícipes-, de que existe.
Pese a mi inexperiencia -fácilmente subsanable mientras me mantenga con vida ;-)-, no creo que sea difícil explicar lo que pasa. Lo que pasa, en el sector de la comunicación y entre los viejos dinosáurios. Lo explicaré en 2 apartados:
1. Sector de la Comunicación: Asistimos a la segunda explosión del sector. A la expansión de los recursos por parte de las organizaciones. Cada vez, hay más presupuestos de más organizaciones. Con esa popularización del concepto comunicación llega la racionalización de esos presupuestos. Vamos, que cada vez hay más dinero pero que el montante -de forma individualizada-, no tiene por qué ser mayor. Conforme el mercado crece, crecen sus necesidades, dando lugar al florecimiento de empresas que satisfacen las diferentes peticiones de las organizaciones que demandan servicios de comunicación.
2. Viejos Dinosaurios: Han estado décadas satisfaciendo las demandas de las privilegiadas organizaciones que demandaban servicios de comunicación y PR. Como el mercado era pequeño y los proveedores, pocos, tenían capacidad para regularlo; para marcar las reglas del juego a clientes y competidores.
¿Qué ocurre hoy? Pues que una pyme puede demandar unos correctos servicios de comunicación, acudir al mercado y encontrar una solución aceptable a un precio soportable. Si encuentra una agencia (o un profesional) buenos, ¿Es eso tirar los precios? No creo. El que sostiene esa tesis quiere seguir regulando el mercado. Algo, que no está ya a su alcance. Como ya no está a su alcance -al menos a medio plazo-, mantener unas rentabilidades propias del narcotráfico a costa de que la mitad de la plantilla la compongan becarios. Por muy buenos que sean.
Escrito por Jorge López M-C
Consultor de Relaciones Públicas durante más de una década. Fui periodista (malo), consultor de comunicación para empresas como Nokia o Motorola, y ahora soy vicepresidente de la agencia LEWIS PR en el sur de Europa.¿Te ha gustado el contenido? te invitamos a compartirlo.
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