El tiempo (público)… no es oro…

Hace unas semanas, nos convocaron para hacer una presentación a un organismo público de marca considerable y bien conocido por casi todos los que usamos papel moneda (!?)

Nuestros compañeros franceses habían conocido a sus responsables de comunicación (?) poco tiempo atrás y nos pidieron que les diésemos un telefonazo, porque habían quedado muy interesados en lo que quería venderle esta gente de LEWIS.

Total, que llamamos y, en efecto: querían vernos. Cerramos una reunión y allí que nos fuimos on nuestros portátiles, las sonrisas profidén y -un poco, sí-, el corazón en un puño. Como siempre que vas a ver a un potencial cliente, vamos.

Tras 20 minutos en taxi, prestar nuestro DNI a un guardia de seguridad y esperar un ratito -qué menos, ¿no?-, conocemos a dos funcionarios expertos en comunicación. ¿O era al revés?

Nos saludamos, hablamos de la feria donde conocieron a LEWIS, sacamos los portátiles y… ¡Sorpresa!

- La verdad es que no nos interesa lo que nos vayais a contar, ya que somos una marca muy conocida con sopotocientos años de historia y cuando precisamos relaciones con la prensa ya nos valemos de los grandes, como Leo Burnett (!!) y otras.

En un alarde de pacienca, miro a mi compañera y, con buenas palabras, indicamos que, dado el malentendido, nos retiramos a nuestros aposentos.

Realmente, lo que me fastidió de verdad no es que me convocasen a una reunión no deseada -visto lo visto-, por ninguna de las partes. Ni siquiera no haber ganado un cliente. Lo que me jodió -y me sigue jodiendo-, es el comentarió del señor en cuestión:

- Por favor, seguid con la presentación… Por cultura general…

No tengo la suerte de tener un trabajo de por vida. Tampoco lo quiero. Pero me revienta enormemente que mi tiempo -y el de la mayor parte de los profesionales del ámbito privado-, sea oro, mentras que el de según qué empleados públicos, corra como las arenas del desierto. Leento pero seguro. ¡Ya está bien! Si quieres cultura general, te lees un libro. Aunque por lo visto, eso ya lo debe estar haciendo este señor tan educado… en horario laboral, por supuesto.

Escrito por Jorge López M-C

Consultor de Relaciones Públicas durante más de una década. Fui periodista (malo), consultor de comunicación para empresas como Nokia o Motorola, y ahora soy vicepresidente de la agencia LEWIS PR en el sur de Europa.

¿Te ha gustado el contenido? te invitamos a compartirlo.

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print
  • Lois Lane

    Discrepo aunque solo en parte. No solo los organismos públicos o las administraciones hacen un uso de tiempo laboral bastante “peculiar” Alguna experiencia similar podría relatar en el ámbito privado y en particular en el sector farmacéutico. En mi caso también me abrieron la puerta a nivel internacional (a veces en situaciones un poco forzadas, debemos reconocerlo) y tras un esfuerzo por preparar las mejores credenciales, demostrar el gran conocimiento del sector e incluso de la compañía, los nervios correspondientes y el trabajo del equipo durante unos cuantos días, el comentario inicial fue que estaban muy satisfechos con su agencia, que no se planteaban cambiar pero que estarían encantados de oír nuestros argumentos porque “siempre está bien tener un punto de vista diferente”. Tras la sorpresa y el cabreo, nos lanzamos a lo nuestro con la última esperanza de, al menos, intentar sorprenderles. Creo que sí lo conseguimos aunque de poco sirvió. Algunas grandes empresas privadas se comportan como auténticas maquinarias burocráticas con el agravante, en muchos casos, de que las decisiones en el ámbito de la comunicación se diluyen en la súper estructura internacional o recaen en personas con escasa experiencia y menos posición dentro de la estructura de dirección. Si a esto sumamos la aún generalizada confusión entre los servicios que ofrecen las agencias de publicidad, RRPP, marketing directo, etc… algunas oportunidades interesantes se convierten en auténticas pesadillas por la frustración de haber perdido un tiempo muy valioso y, sobre todo, por haber despreciado la ilusión y las ganas de un equipo comprometido.

  • http://strat-comm.blogspot.com/ Antonio Monerris

    Querido amigo, he oído muchas historias terroríficas en 20 años de experiencia, pero ninguna como las que planteas. Lo de “por cultura general” es de antología del disparate.
    Sin embargo como viene siendo habitual, voy ha llevarte la contraria.
    Actitudes como éstas, las he vivido en mis carnes y al final la compañía, la institución ha sido cliente nuestro.

    Lo digo porque nuestro peor enemigo es la “opcidad” y porque (especialmente en la Villa y Corte) nunca se sabe porque que extraña ligazón llevas a morder un pedacito del queso.
    Como provinciano que soy (y esto enlaza con nuestro anterior intercambio) lo que ha aprendido es que nuestro peor enemigo es el silencio, la no-existencia.
    Hay presentar, presentar y presentar. No existir, no ser si que es “acongojante”.
    Lamento discrepar contigo. Nadie recibe una presentación porque si. Será que el superior necesita opciones y no le gusta la que hay, será que en el fondo no esta “tan dado”. Pero nunca o casi nunca nadie recibe a nadie sin una causa.
    Parafraseando a Arquímedes yo digo “Dadme un hora, un laptop y a lo mejor me cuelo de rondón”.
    Estar o ser llamado es un paso de gigante y en la ruta de los nuevos negocios en los que hay 3 metas o retos a cubrir:
    Primero superar el “yo no le conozco”; segundo superar “el yo no le necesito” y por ultimo el “yo no tengo prisa por cambiar”.
    Hacer de la desgracia virtud es un talento que alimentado por la paciencia y el empeño supera cualquier desaire y sinsabor.
    Un abrazo desde Barcelona.

  • http://fabiangradolph.blogspot.com Fabian

    Hola:

    Yo estoy totalmente de acuerdo con el último comentario de Antonio Monerris.

    Trabajo para una gran empresa privada, prestando mis servicios en el departamento de comunicación de IBM. De cuando en cuando llama alguien de alguna agencia que quiere hacer una presentación de sus servicios o una propuesta para IBM.

    En esas situaciones les explico que tenemos esos servicios cubiertos, que es difícil que haya un cambio, etc. Caben dos opciones: a) terminar la conversación ahí; b) que de todos modos quieran hacer la presentación.

    Yo creo que es mucho más inteligente la opción “b”. En una empresa grande (o en una institución), nunca sabes cuando va a ser necesario cambiar el proveedor de un servicio. Cierto que es difícil desplazar a un proveedor asentado, pero si no le damos a la empresa que aspira a ganarnos como cliente la oportunidad de hacer su presentación, jamás nos acordaríamos de ella en el momento en que alguien en nuestra empresa decida que ha llegado el momento de un cambio por cualquier motivo.

    Lo de escuchar vuestra presentación “por cultura general” es, sin duda, una mala respuesta. Lo correcto es escucharla por respeto a vuestro esfuerzo en prepararla y por si tenéis algo interesante que aportar que os pueda situar en la lista de posibles candidatos a proveedores del servicio.

  • http://desdeladoscuro.wordpress.com/ jlopezmc

    Vale, vale… Estoy de acuerdo con vosotros… Pero sólo en la teoría. Sigo pensando que hice bien. En frío: hay que presentar, presentar y presentar. Más en mi caso, ya que trabajo para una casa que no es muy conocida en España. Ahora, en caliente… ¡Que les den! Y si tengo que renunciar a ese potencial cliente: ¡Sea! Si la cosa empieza así… No quiero ni pensar cómo puede acabar…
    De todos modos, la próxima vez que me pase algo similar, prometo contar hasta 10 antes de mandarlo todo al carajo. Y lo pongo por escrito.

blog comments powered by Disqus
Suscribete a nuestro rss
icono rss

desdeladoscuro.com en Twitter

Otros blogs