Voy a confesar algo: toda mi experiencia empresarial proviene del mundo de la agencia de comunicación. Por lo tanto -es ineludible negarlo-: estoy limitado a la hora de contemplar la relación con proveedores.
Me explico. Como vengo del mundo de la agencia, pues siempre he vivido en el filo de la navaja con mis clientes. Siempre he pensado (y aún pienso) que mi contrato puede expirar en cualquier momento y que por ahí fuera hay chiquicientosmil tíos y tías capaces de superar mi rendimiento a un precio mucho más asequible que el que ofrezco. Posiblemente sea verdad.
El viernes vino a vernos una antigua compañera de la agencia. Migró al cliente hace dos meses y -para qué negarlo-, estaba más guapa, delgada y feliz que en la última época en LEWIS. Está encantada, vamos.
El caso es que nos fuimos a almorzar y, tras unos pacharanes, hablamos de la experiencia juntos, del valor que aporta haber pasado por una agencia antes de incorporarse a un cargo de dirección de comunicación en una empresa -ésta compi fue periodista durante cinco años antes de trabajar en LEWIS-, e -inevitablemente-, de su agencia. Está desesperada.
Le preguntamos -éramos más y no todos de la agencia-, que por qué razón los mantenían como suministradores de referencia:
- Porque en mi empresa, un proveedor es considerado un socio más, involucrado en el desarrollo del negocio.
Decididamente, tal vez el “socio” elegido por esta empresa del sector sanitario no sea, hoy por hoy, el mejor. Y no obstante, su planteamiento les honra. Me gustaría trabajar para ellos.
Todo este rollo anterior viene a cuento porque nosotros también tenemos proveedores. Maquetadores, diseñadores y las inevitables agencias de seguimiento de prensa. Actualmente, trabajo con una de las grandes. A nivel tecnológico, son buenos. Ahora: fallan. Pero mi experiencia con otros no ha sido nada buena, la verdad. Da la sensación que el sector está congelado y que cuando cambias de proveedor, pasas de Málaga a Malagón.
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#1 by darth pr - November 29th, 2006 at 17:28
Podría ser peor Jorge. En la empresa para la que trabajo la relación con los proveedores se basa en el precio y la inmediatez: lo más barato posible y todo para hace dos días…pagándoles a 60 días… y con el responsable de compras dando por c… Te puedes imaginar lo complicado que resulta gestionar la relación con los proveedores desde este planteamiento.
Además de sortear los fallos de los proveedores (estoy convencido de que Murphy escribió su ley tras un día tratando con proveedores…), muchos de ellos debido a los plazos que les ponemos, tienes que convencer al jefe (obsesionado con dos céntimos) de que el que has elegido es el mejor proveedor (aunque te cobre dos céntimos más que la competencia). Como guinda, cuando le entregas los presupuestos al responsable de compras para que haga el pedido se empecina en que uno de sus proveedores nos lo puede hacer más barato… Y tú te quedas pensando en que hace dos días que necesitabas el material para hace dos días…
#2 by darth pr - November 29th, 2006 at 17:30
Podría ser peor Jorge. En la empresa para la que trabajo la relación con los proveedores se basa en el precio y la inmediatez: lo más barato posible y todo para hace dos días…pagándoles a 60 días… y con el responsable de compras dando por c… Te puedes imaginar lo complicado que resulta gestionar la relación con los proveedores desde este planteamiento.
Además de sortear los fallos de los proveedores (estoy convencido de que Murphy escribió su ley tras un día tratando con proveedores…), muchos de ellos debido a los plazos que les ponemos, tienes que convencer al jefe (obsesionado con dos céntimos) de que el que has elegido es el mejor proveedor (aunque te cobre dos céntimos más que la competencia). Como guinda, cuando le entregas los presupuestos al responsable de compras para que haga el pedido se empecina en que uno de sus proveedores nos lo puede hacer más barato… Y tras todo este periplo te das cuenta de que, con tanto marear la perdíz, hace dos días que necesitabas el material para hace dos días…
#3 by jlopezmc - December 1st, 2006 at 19:56
Pues algo de razón tienes, sí…
Tengo un cliente que siempre me dice que la mayor parte de las veces, cuando un consumidor cambia de proveedor, lo hace por motivos relacionados con una decepción respecto al servicio que se ha ofrecido. Este hombre -presidente para medio mundo de una superempresa-, dice que tener éxito en un negocio es relativamente sencillo. Una vez que ‘enganchas’ al cliente, está en tu mano retenerlo. Sólo se irá si no está contento con lo que le das. Pocas veces cambias buscando un gran ahorro si estás satisfecho de lo que has contratado.
Yo -dentro de lo que puedo pagar, claro-, procuro elegir el proveedor que me permite dormir por las noches. Tal vez -eso pasa, sí-, tu jefe duerma a pierna suelta porque, o no tiene idea de lo complicado de tu trabajo, o es un inconsciente que se cree que a él no le afectan los fallos en su cadena de valor (que te incluye a ti, indirectamente, a causa de unos proveedores demasiado “apretados”).