Qué pedir a un ejecutivo
Mis últimos años en esto de las RRPP han sido -digamos-, de vértigo. En poco tiempo he pasado del día a día puro de un ejecuta, a crear una agencia de comunicación casi desde cero.
En estos meses, el crecimiento de la casa no ha sido menos frenético. Hemos pasado de ser tan sólo dos a siete personas. Y menos yo, el resto son chicas.
Independientemente del sexo del profesional elegido -hay más chicas que chicos en el mercado-, lo cierto es que la incorporación de nuevas ejecutivas al equipo deLEWIS , y los lógicos movimientos de clientes y de equipos de trabajo, siempre generan algo de desconcierto entre los miembros más jóvenes de la plantilla.
En el breve tiempo que llevo dirigiendo una compañía de Relaciones Públicas he aprendido a cristalizar algo que ya aplicaba con menor o mayor éxito cuando supervisaba a ejecutivos más jóvenes. Creo que mi jefe también lo aplicaba -inconscientemente, pues nunca me lo dijo-, en mi persona. La diferencia es que ahora tengo mando en plaza y se lo puedo decir -se lo debo, más bien-, las personas que trabajan conmigo. Huelga decir que, como comentaba anteriormente, a mí nunca me lo dijeron y fui capaz de desempeñar con desahogo mi trabajo diario.
Hace unas semanas le comenté a una compañera lo que quería de ella y de cualquiera con quien trabajase. Tal vez en el pasado hube de decírselo a tiempo a algún otro “ex”. Y acaso tal vez hoy seguiríamos compartiendo penas y alegrías comunicacionales… (¡¡¡Naaaaaaa!!!)
En fin: si hay un secreto para ser un buen ejecutivo de cuentas; al menos, en LEWIS España, ese no es otro que ser capaz de salvarle el culo a tu jefe y saber más que él (o ella). En el caso de las relaciones con la prensa -lo más obvio-, ser capaz de enumerar a los grandes periodistas del sector que te toque o en donde tus clientes tengan puesto el ojo. Y ser capaz -se parece al periodismo, ¿no?- de sintetizar fácil y rápidamente los problemas, retos u oportunidades que afrontan tus clientes en sus mercados de referencia. Y lo demás, milongas. No hay nada más fácil que ser el que más sabe de un sector/cliente para que tu director no se entrometa -no se tenga que entrometer, añado-, y la “cague”.
Eso, y el deseo de que las aguas de tu cliente no se estanquen es lo que te asegura el éxito.

